Fincas Alupura: El legado de Ricardo Jurado en la búsqueda del origen sin concesiones

Ricardo Jurado

Por Jorge Cabrera (Caminos del Vino)

En el corazón de San Rafael, donde el sol y el agua del Diamante dictan las reglas, nos encontramos con una de esas historias que explican por qué el oasis sur de Mendoza, vive un renacimiento vitivinícola.

Conversamos con Ricardo Jurado, propietario de Fincas Alupura, y su enólogo, Yamil Haddad, sobre el presente de una casa que, apuesta a la identidad, el orden y la calidad sin concesiones.

La visión del propietario: Ricardo Jurado y el valor de lo propio

Para Ricardo, la bodega es mucho más que un negocio; es una responsabilidad con la historia de San Rafael. Su enfoque es claro: control total desde la finca hasta la copa. Al caminar por la finca, se percibe ese ambiente de “puertas abiertas”, donde la cordialidad no es una pose, sino una forma de trabajar.

“Nosotros queremos que el turista se sienta en su casa”, destaca Ricardo. Esa filosofía se traduce en una bodega impecable, donde el orden y la higiene son pilares fundamentales. Para él, el vino es un alimento y, como tal, debe ser tratado con una pulcritud absoluta. Esta exigencia es la que permite que el proyecto siga creciendo e invirtiendo, incluso en momentos desafiantes.

La enología de Yamil: Precisión, lías y carácter

En la bodega, el mando técnico lo tiene Yamil, un enólogo que entiende que el gran vino empieza en la planta pero se termina de pulir con detalles de orfebrería en la vasija.

Una de las claves que define el estilo de Yamil es el trabajo con las manoproteínas. “Me gusta que el vino vaya a la barrica con sus lías finas”, explica. El uso del batonage (el movimiento de las borras dentro de la madera) es una técnica que Yamil domina para darle al vino esa untuosidad, ese volumen en boca y esas sensaciones táctiles que distinguen a los tintos y blancos de alta gama de la bodega.

Yamil Haddad (enólogo)

Un portfolio con identidad sanrafaelina

El proyecto, con sus 5 hectáreas plantadas y su bodega construida recientemente, ha logrado estructurar una propuesta que abraza desde la frescura hasta la complejidad extrema:

  • Vinos de entrada: Buscan la fruta, la fluidez y esa “tomabilidad” que invita a la segunda copa.
  • Líneas de Reserva: Donde el roble francés y americano entra en juego (en una proporción de 70/30 habitualmente) para aportar estructura sin tapar el varietal.
  • Proyectos de Vanguardia: Yamil no teme innovar para buscar más pureza de fruta y una textura que sorprenda.

El desafío de la zona y el optimismo compartido

A pesar de la coyuntura del mercado, tanto Ricardo como Yamil se muestran optimistas. Coinciden en que la unión entre colegas es la clave para posicionar a San Rafael como un polo de calidad mundial.

“La disminución de rendimientos en algunas vendimias nos ha traído una concentración y una calidad excepcional”, afirma Yamil. Por su parte, Ricardo sostiene que la inversión en turismo y gastronomía —con su restaurante, Laguna Resto y opciones de hospedaje a futuro — es la pata fundamental para que el consumidor entienda el esfuerzo que hay detrás de cada etiqueta.

El sello de la casa: Prolijidad y cercanía

Si algo define a la dupla Jurado-Yamil es la prolijidad. Los vinos son correctos, elegantes y, sobre todo, intentan reflejar el paisaje de San Rafael. Es una bodega que no necesita “enredarse” en historias complejas; el vino habla por sí solo, respaldado por un equipo que trabaja con alegría y con los pies sobre la tierra.


La visita, es encontrarse con el San Rafael auténtico. Desde la charla técnica con Yamil hasta la calidez de Ricardo, la experiencia se completa con una mesa servida y una copa que cuenta la historia de un desierto transformado en oasis. Por último, Cuadro Benegas se encuentra entre el Río Diamante al norte y el Río Atuel al sur, beneficiándose del sistema hídrico de ambos.

Dirección: RN144 Km 675 5 Norte, M5603 Cuadro Benegas, Mendoza

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