Finca La Juanita: El sueño familiar que desafía los límites del sudoeste bonaerense

En el rincón más profundo del partido de Tornquist, Provincia de Buenos Aires, casi en el límite administrativo con La Pampa, se encuentra el paraje Pelicurá. Allí, donde la llanura se vuelve agreste y el clima no da tregua, nace un proyecto con alma familiar y rigor profesional. Francisco Gabella, ingeniero agrónomo formado en la Universidad Nacional del Sur, decidió transformar la tradición agrícola-ganadera de su familia en una aventura vitivinícola pionera para la zona.

El origen: Plantar bajo la lluvia

La historia de Finca La Juanita comenzó en 2020. Animado por un amigo viticultor de San Pedro, Francisco se lanzó a la aventura. El inicio fue un bautismo de barro y agua: una plantación épica bajo lluvias incesantes, con el apoyo incondicional de su padre, su suegro y sus cuñados.

“Recuerdo que seguía lloviendo mucho y nos sacábamos fotos todos empapados. Teníamos que plantar sí o sí, no podíamos parar”, evoca Francisco sobre esos inicios en Pelicurá.

El Terruño: Heladas y vientos del sudoeste

Ubicado a 100 km de Bahía Blanca, el viñedo se enfrenta a un clima semiárido templado que Francisco describe con precisión técnica: veranos calurosos, vientos fuertes y un invierno crudo con temperaturas bajo cero.

El mayor desafío, sin duda, son las heladas tardías, que pueden presentarse hasta los primeros días de noviembre, poniendo a prueba la resistencia de cada brote. Con un promedio de lluvias de entre 600 y 700 mm, el manejo del viñedo requiere una atención constante.

Experimentación y Variedades

El proyecto cuenta con unas 500 plantas. Tras algunos ensayos con cepas no convencionales que no prosperaron, Francisco ha consolidado un porfolio adaptado al rigor de Pelicurá:

  • Las Tintas: El Cabernet Sauvignon, Franc y el Carignán (una apuesta interesante por su brotación tardía) son los pilares. También mantiene una hilera de Malbec “para sacarse el gusto”.
  • Las Blancas: Si bien el Riesling ha tenido dificultades, la gran sorpresa ha sido el Gewürztraminer, que en su primer año mostró una adaptación y diferencia de calidad sobresaliente.

Filosofía de Producción: Calidad sobre Cantidad

Para Gabella, el futuro no es la expansión masiva. Al ser una zona sin historia vitivinícola ni mano de obra especializada, Francisco apuesta por un modelo que él mismo pueda controlar paso a paso.

  • Escala Humana: Mantenerse como un proyecto de partidas chicas para no perder el foco en la calidad.
  • Identidad: Los vinos salen al mercado bajo las marcas Finca La Juanita y La Vitícola, reflejando el carácter único de este rincón bonaerense.

El futuro del vino en Buenos Aires

Al ser consultado sobre el panorama provincial, Francisco es contundente: “Mucho potencial”. Visualiza un modelo de proyectos chicos y atomizados, donde productores que aman el vino busquen estos nichos climáticos específicos para crear procesos únicos.

Hoy, bajo el asesoramiento de César Cárdenas, Finca La Juanita es la prueba de que el conocimiento técnico y la pasión familiar pueden transformar el desierto de Buenos Aires, en Pelicurá, en una tierra de grandes vinos.

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