Por Jorge Cabrera (Caminos del Vino)
En un contexto donde la industria del vino suele hablar de caídas de consumo y crisis globales, en San Rafael asoma una propuesta que se siente como una bocanada de aire fresco. Se trata de Sur y Vines, el proyecto personal de Flavia Martínez y Mauricio Giménez, una pareja de enólogos que decidió volcar su experiencia en empresas líderes de la zona para crear algo propio, divertido y, sobre todo, transparente.
El origen de la Manada: Entre el “Sur” y la facultad
El nombre no es casualidad. Nace de un juego de palabras y una anécdota de la facultad (en Don Bosco). A raíz de una foto en una fiesta, los bautizaron como “las suricatas”. Al mudarse al sur de Mendoza para trabajar, el nombre evolucionó a Sur y Vines, uniendo la simpatía y el instinto social de este animal con la identidad del Sur mendocino.
“Elegimos la suricata porque es un animal simpático, sociable, que trabaja en equipo y cuida su territorio. Así somos nosotros, una familia que trabaja unida y que invita al consumidor a sumarse a la manada”, explica Flavia.

De 2.000 a 30.000 botellas: Un crecimiento a contramano
Mientras los grandes números de la industria bajan, Sur y Vines no para de crecer. Sus hitos de producción muestran una curva ascendente envidiable:
- 2021 (Inicio): 2.000 botellas.
- 2025 (Presente): Superando las 14.000 botellas.
- 2026 (Expectativa): Un salto del 50-60%, proyectando alcanzar las 30.000 botellas.
¿Cómo lo logran? Detectando un “huequito” en el mercado: el del consumidor curioso que está cansado de las marcas industriales del supermercado y busca vinos de autor, con etiquetas que comuniquen algo distinto y auténtico.

Estilo: Vinos descontracturados y sin defectos
Mauri y Flavia tienen una ventaja competitiva clara: ambos son enólogos. Esto les permite aplicar todo su conocimiento técnico para lograr vinos impecables, pero sin las complejidades innecesarias que a veces alejan al público.
“Buscamos vinos varietales donde prime la fruta, con taninos dulces y un equilibrio redondo. Queremos que el vino acompañe cualquier comida, que sea fácil de tomar, que se pueda disfrutar incluso con hielo si uno quiere. Salimos de la parte técnica para llegar al consumidor de forma descontracturada”, definen.
Radiografía del Terroir Sanrafaelino
Para esta dupla, San Rafael tiene una identidad propia que no busca competir con el Valle de Uco, sino complementarse. Destacan el potencial de variedades clave en la zona:
- Torrontés: Se da de forma excelente, aportando frescura.
- Bonarda y Cabernet Sauvignon: Dos de los preferidos de la casa por su tipicidad.
- Malbec: En San Rafael entrega un perfil dulce, de taninos amables y muy fácil de beber.

Visión de futuro: Una vitivinicultura más humana
Mauri reflexiona sobre los cambios de hábito: el fin del horario partido y la siesta, las restricciones por alcoholemia y la competencia con otras bebidas han alejado al vino de la mesa diaria. Sin embargo, ven una oportunidad en la reestructuración hacia lo pequeño.
“La industria está migrando hacia proyectos más ‘boutique’, de 10, 20 o 30 hectáreas, donde la calidad es consistente y el manejo es más cercano. San Rafael hoy es un lugar elegido por mucha gente de grandes ciudades para venir a vivir, y eso empuja a que necesitemos productos de calidad: desde el vino hasta el aceite de oliva”.
El secreto de trabajar en equipo (y en familia)
Al ser ambos enólogos, la toma de decisiones es constante. Entre risas, Mauri confiesa que el secreto es el consenso: “Ella toma la parte operativa y yo la logística y comercial. A la hora de hacer los cortes, probamos en casa, escuchamos lo que nos gusta a los dos, pero sobre todo, aprendimos a escuchar al consumidor”.
Sur y Vines es el fiel reflejo de que, cuando hay pasión, conocimiento y una comunicación honesta, se puede crecer incluso cuando el viento parece ir en contra. Son vinos pensados para compartir, para disfrutar sin protocolos y, como ellos dicen, para sentirse parte de la comunidad.

Si buscás salir de lo convencional y probar el verdadero sabor de San Rafael con una mirada joven, buscá la etiqueta de la suricata. Es un viaje de ida al corazón del sur mendocino.



