Por Jorge Cabrera (caminosdelvino)
En nuestro encuentro con Alejandro Nesman, de Piattelli Vineyards Cafayate, conversamos sobre la evolución del Torrontés, el valor que aportan los parrales antiguos con su mezcla única de plantas, y la decisión de mantener la cepa en su escala justa dentro del portfolio. Además, nos adelantó el nuevo blanco de la bodega: un ensamble que une la estructura del Chardonnay de Uco con la tipicidad del Torrontés salteño.
La evolución del Torrontés: de la promesa regional a la sofisticación técnica
Durante años, el Torrontés arrastró una reputación ambivalente en el paladar del consumidor. Acostumbrados a versiones exuberantes, marcadamente florales y previsibles al primer sorbo, muchos amantes del vino percibían a la cepa emblemática blanca con cierta reserva. Sin embargo, en el microcosmos de Cafayate —situado estratégicamente en la Indicación Geográfica Valles Calchaquíes, entre Tolombón y el pueblo cabecera— se gestó una revolución silenciosa impulsada por el conocimiento agronómico y el rigor enológico.
Alejandro nos explica que el salto cualitativo no ocurrió por azar, sino por una lectura precisa del terruño y una escucha atenta a las exigencias del mercado global. Históricamente, el Torrontés manifestaba un perfil enfocado únicamente en aromas terpénicos que podía resultar pesado. La interpretación moderna, en cambio, se ha enfocado en revelar las familias de aromas tiólicos y herbales, logrando una complejidad que aporta frescura, fineza y un equilibrio perfecto en acidez.

«El Torrontés de Cafayate es el que mejor define el estilo internacional y depurado del varietal. Logramos alejarlo del perfil regional agobiante gracias a un manejo quirúrgico del punto de cosecha, el prensado suave, la selección de levaduras y un control riguroso de la temperatura de fermentación.» — Alejandro Nesman, Enólogo de Piattelli Vineyards.
Un aspecto fundamental que destaca el enólogo de Piattelli es la riqueza histórica del viñedo calchaquí. A diferencia de las variedades europeas de selección clonal homogénea, lo que encontramos en los parrales antiguos de Cafayate es una verdadera mezcla poblacional de plantas. En un mismo cuartel conviven distintos fenotipos e históricas cepas criollas —como la Moscatel de Alejandría, la Maticha o el Torrontés Sanjuanino— junto a las plantas centenarias de Torrontés Riojano. Es esa diversidad genética y la cosecha conjunta en las fincas de altura lo que le confiere al Torrontés de Cafayate una complejidad y elegancia única e irrepetible.

Realismo de mercado: la posición exacta del Torrontés en el portfolio
A pesar del entusiasmo que genera la evolución del varietal, en Piattelli prima la sensatez comercial. A diferencia del Chardonnay o el Sauvignon Blanc, el Torrontés conserva en su ADN el pedigree de una variedad criolla. Intentos pasados de someterlo a crianzas prolongadas en barricas de madera demostraron ser desacertados, ya que la cepa no requiere ese tratamiento para expresar su esplendor.
Hoy, las bodegas líderes de Cafayate entienden con precisión dónde reside el éxito comercial de la cepa. El Torrontés es el segundo vino en volumen de ventas para la bodega, ubicándose inmediatamente después del Malbec. Su fortaleza radica en ser un vino directo, honesto y fresco, internacionalmente aceptado en el segmento de gama media e ideal tanto para el consumo cotidiano en vinotecas y gastronomía como para la coctelería de autor.

Con un crecimiento anual sostenido en el consumo de blancos, el Torrontés de Piattelli encuentra su lugar ideal en las líneas jóvenes y reserva, asegurando una rotación permanente en góndola gracias a una gran relación precio-calidad que el consumidor reconoce y vuelve a elegir.
Cortes de regiones: una nueva propuesta blanca
Buscando explorar nuevas fronteras sin descuidar la identidad de la casa, Piattelli se prepara para enriquecer su propuesta de blancos con un ensamble interregional de vanguardia. Se trata de un corte innovador que combina la sutileza estructurada del Chardonnay proveniente del Valle de Uco (Mendoza) con el carácter vibrante del Torrontés salteño, en una proporción del 65% y 35% respectivamente.

Esta combinación permite amalgamar la untuosidad, elegancia y capacidad de guarda del Chardonnay mendocino con el perfume fresco y la acidez viva del Torrontés de montaña, ofreciendo una alternativa sofisticada para quienes buscan un blanco con volumen, complejidad y firma de autor.
Este ensamble inédito no solo desafía las fronteras geográficas del vino argentino, sino que reafirma el espíritu inquieto de una bodega que ha sabido hacer de la excelencia su sello distintivo. Con más de dos décadas marcando el rumbo en Cafayate, Piattelli Vineyards demuestra que su profundo respeto por el terruño salteño no está peleado con la audacia de innovar. Al fusionar la tipicidad de sus Valles Calchaquíes con la finura mendocina, la casa no solo amplía su portfolio de blancos: consolida una trayectoria que celebra la diversidad de nuestro suelo y mantiene intacta su pasión por sorprender al copa a copa.



