Por Jorge Cabrera caminosdelvino
El escenario de la vitivinicultura argentina atraviesa una profunda etapa de redescubrimiento territorial donde las fronteras tradicionales se ensanchan para dar paso a nuevas expresiones de terruño.
En este marco se llevó a cabo una nueva reunión de producción de Caminos del Vino en Córdoba, un espacio de censo enológico, intercambio y cata que reunió en el restaurante Mula Plateada a referentes de diversos proyectos de la provincia.
El encuentro se dio en el marco del calendario de viajes y eventos que la empresa desarrolla todos los años. En este caso la reunión: Terruños Emergentes, fue una iniciativa destinada a visibilizar la riqueza vitivinícola de regiones en constante crecimiento como Jujuy, Chubut, la provincia de Buenos Aires y la propia Córdoba.
La realización de este encuentro fue posible gracias al valioso acompañamiento y auspicio de firmas e instituciones como Altasur, Diam, Chirca, Fermentis, y Familia Occhetti.

Se compartieron copas e impresiones junto a productores locales y, al finalizar la jornada, tuvimos la oportunidad de dialogar con varios de ellos. En esta primera entrega conversamos en profundidad con Luciana Quiroga Dawbarn, enóloga de Terra Camiare que integra el equipo técnico junto a la prestigiosa Victoria Prandina. En una charla mano a mano, abordamos el trabajo en bodega, la realidad del sector, la notable sanidad de las etiquetas cordobesas, el gran potencial de los varietales blancos y los desafíos inmediatos de la región para consolidarse tanto en el paladar local como en las cartas más exigentes del país.
Sanidad y evolución técnica en el mapa cordobés
Luciana destacó el valor revelador de probar la producción cordobesa en su conjunto, observando marcadas diferencias entre áreas como Traslasierra, Valle de Calamuchita y el norte provincial en torno a Quilino o Colonia Caroya. A diferencia de épocas pasadas donde los vinos artesanales solían presentar cierta evolución prematura o desviaciones, la enóloga enfatiza que la producción actual muestra una sanidad técnica indiscutible y una notable prolijidad enológica.
El reto del paladar local y la proyección nacional
Sin embargo, el crecimiento enológico contrasta a menudo con la madurez del consumidor local. Luciana advierte que el público cordobés mantiene una marcada predilección por los vinos dulces, la presencia de aromas expresivos y los estilos amables que recuerdan a la tradición del vino refrescado. Si bien etiquetas con buena aromaticidad y dulzor en boca encuentran una aceptación inmediata en la provincia, existe una brecha al intentar instalar estilos secos, gastronómicos o de mayor complejidad.
Es así, que la fortaleza comercial de bodegas como Terra Camiare se encuentra fuera de su provincia de origen: aproximadamente el setenta por ciento de sus ventas se concentran en el mercado de Buenos Aires, dejando un treinta por ciento para la plaza cordobesa y distribuyendo el resto en plazas estratégicas del interior como Rosario, Entre Ríos y Misiones.
El gran potencial de los blancos y la conquista de nuevas cartas
Esta proyección hacia el mercado interno ha permitido ingresar recientemente en las cartas de distinguidos restaurantes de Mendoza, una plaza exigente que atraviesa su propio proceso de federalización vitivinícola. En el ámbito mendocino, expresiones cordobesas como el Cabernet Franc han sido sumamente bien recibidas.
No obstante, Luciana se confiesa una creyente ferviente de que el verdadero diferencial y el gran motor de crecimiento de Córdoba reside en sus vinos blancos. La combinación de ciclos vegetativos equilibrados, menor amplitud térmica en zonas como Colonia Caroya y un manejo preciso de la acidez permiten obtener Sauvignon Blanc y Chardonnay de perfil fresco, frutal y sumamente expresivo, ideales para responder a la demanda de consumidores que hoy buscan graduaciones alcohólicas moderadas, frescura natural y una fluidez en boca que invite a beber.

Identidad, terruño y una enología de precisión
La filosofía de elaboración en Terra Camiare acompaña esta transformación del perfil de consumo, remarcando la importancia de reducir el impacto del roble, inclinándose por barricas de segundo y tercer uso de roble francés para cuidar la tipicidad de la fruta, reservando la madera de primer uso exclusivamente para líneas de alta gama.
El trabajo con varietales blancos como Sauvignon Blanc, Chardonnay, Viognier y Semillón permite componer cortes dinámicos y monovarietales puros que expresan la identidad de los viñedos que posee la bodega en Colonia Caroya y Quilino. En estas fincas, la diversidad de suelos y altitudes nutre un portafolio equilibrado con un sesenta por ciento de vinos tintos y un cuarenta por ciento de blancos.
Historia, experiencia global y el desafío de la comunicación
Ubicada en una bodega de valor histórico en Colonia Caroya que se remonta a principios del siglo XX y recupera la herencia vitivinícola jesuítica y friulana, Terra Camiare ha modernizado su infraestructura combinando tecnología de acero inoxidable y vasijas de concreto para vinificar a microescala.
Para Luciana, quien tras recibirse como enóloga en Mendoza sumó experiencia internacional en regiones emblemáticas como Colchagua en Chile, Napa Valley en Estados Unidos y Marlborough en Nueva Zelanda, el desafío principal ya no pasa por la capacidad técnica de vinificación, sino por la difusión cultural. La falta de conocimiento a nivel nacional sobre la existencia y la alta calidad de los viñedos cordobeses sigue siendo la principal barrera por vencer.
El camino para que el vino de Córdoba logre el despegue definitivo requiere superar la etiqueta reduccionista del vino regional o de recuerdo turístico y consolidar un frente unido entre las bodegas locales. Luciana concluye que el trabajo asociativo entre productores, la participación conjunta en eventos y la promoción federal son las herramientas clave para potenciar la marca provincial.
Córdoba cuenta con la diversidad de microzonas, la técnica y la identidad necesarias para posicionarse firmemente en la vitivinicultura argentina, demostrando que su terruño tiene argumentos de sobra para brillar con luz propia en la escena nacional e internacional.



