En el universo del vino argentino, el Malbec ya no necesita presentación. Sin embargo, para Lucas Löwi, Director General de Terrazas de los Andes, la variedad emblema de nuestro país está entrando en una fase mucho más fascinante y exigente: la de la precisión extrema.
Visitamos la bodega para conversar con Lucas sobre su visión del futuro. Para él, el techo del Malbec está lejos de alcanzarse, pero el camino ya no pasa por la potencia, sino por la capacidad de la cepa para desnudarse y mostrar el paisaje que la rodea.
Del varietal al mapa
Löwi es categórico al definir el momento actual: “El Malbec ya no es solo un varietal; es una plataforma para construir identidad”. Según explica, el mercado global ya conoce la calidad de nuestra uva, pero ahora el consumidor busca especificidad.
“Durante años nos enfocamos en que el mundo probara el Malbec. Hoy, el desafío es que entienda la diferencia entre un suelo calcáreo de Gualtallary y la sedosidad histórica de Las Compuertas”, señala. Para Lucas, el futuro se escribe con nombres de parajes y microrregiones. En sus más de 500 hectáreas propias, la bodega busca que cada etiqueta sea un traductor nítido de la altura y el suelo.

El límite de la montaña
Uno de los puntos donde la visión de Löwi se vuelve más disruptiva es en la viticultura extrema. Con viñedos que alcanzan los 1.650 metros —como Finca El Espinillo—, Lucas busca extender los límites de lo posible.
Para él, la altura no es solo un dato estadístico, sino una herramienta de frescura natural. “Buscamos vinos con tensión, con una trama de taninos refinados y una elegancia que compita de igual a igual con los grandes clásicos del mundo”, afirma. Esta búsqueda de pureza se apoya en una filosofía que en la bodega llaman ser “Guardianes de la Vida de Montaña”, donde la viticultura regenerativa es el único camino para preservar esa magia del terruño.
“La próxima etapa es pasar de hablar simplemente de ‘Malbec’ a hablar de Malbec de montaña, de Valle de Uco o de Paraje Altamira”, define Lucas con la convicción de quien conoce cada rincón de su viñedo.
Las etiquetas que definen el camino
Para entender esta filosofía de Lucas Löwi en la copa, recorrimos una selección que sintetiza la identidad de Terrazas de los Andes:
- Reserva Malbec: El punto de partida. Un ensamble de más de 100 parcelas que logra capturar el ADN de Mendoza en una sola botella.
- Línea Origen: La mejor forma de entender la precisión. Aquí la bodega propone un duelo de terruños entre la historia de Las Compuertas (Luján de Cuyo) y la estructura rocosa de Los Chacayes (Valle de Uco).
- Grand Malbec: La síntesis del estilo de la casa. Un vino profundo y sofisticado que integra lo mejor de las parcelas seleccionadas.
- Extremo Malbec: La joya de la corona. Proveniente de Gualtallary, es un vino que encarna la tensión y la profundidad de la altura máxima, recientemente galardonado con el puntaje perfecto por la crítica internacional.



