Casa Boher Gran Malbec 2018: una edición limitada de San Pablo que esperó su momento

El tiempo y la precisión agronómica se conjugan en una edición ultra limitada de apenas 3.150 botellas y 500 Magnum que nacen en lo más alto de Valle de Uco.

En el mundo del vino, hay etiquetas que se planean desde el escritorio y otras que, sencillamente, te las impone el viñedo. El nuevo Casa Boher Gran Malbec 2018 pertenece, definitivamente, al segundo grupo.

Esta novedad que hoy llega a nuestras copas no es solo el lanzamiento de una nueva etiqueta de la bodega; es el resultado de años de observación silenciosa, paciencia y, sobre todo, del convencimiento de que el terroir de San Pablo (Tunuyán, Valle de Uco) todavía tiene historias muy profundas por contar.

El hallazgo: 30 hileras singulares en Finca Los Árboles

Todo comenzó en el cuartel sudoeste de Finca Los Árboles, a unos imponentes 1.280 metros sobre el nivel del mar. En ese sector, el equipo técnico de la bodega se topó con algo distinto. Las calicatas (esas fosas que nos permiten espiar qué pasa bajo la superficie) revelaron un perfil de suelo restrictivo: piedras de gran tamaño, menor presencia de suelo fino y una estructura notablemente más compacta.

“Buscábamos el lugar exacto donde concentración, frescura y estructura conviviesen naturalmente. Y eso que pasa pocas veces, sucedió en apenas 30 hileras del sector Oeste”, explica Nicolás Calderón (enólogo).

Estas condiciones de suelo generaron, de forma natural, un menor vigor en las plantas, rendimientos muy bajos y una madurez que se tomó todo su tiempo: lenta, pero extremadamente homogénea. Allí nació la decisión: separar esas hileras y destinarlas a un vino de guarda prolongada de esos que desafían al almanaque.

Precisión agronómica y una espera de siete años

Para lograr este Gran Malbec, el trabajo en la viña fue de una sintonía fina impecable: poda orientada al equilibrio perfecto, trabajos en verde para limitar aún más los rendimientos, cosecha manual y una selección quirúrgica de racimos. La vinificación se realizó en pequeños recipientes, apostando a maceraciones prolongadas para extraer la verdadera esencia del lugar.

Pero el gran secreto de este vino radica en la paciencia:

  • Crianza: Pasó 24 meses en barricas de roble francés de primer uso.
  • Estiba: Tuvo más de 5 años de evolución en botella en la penumbra de la bodega antes de ver la luz.

El resultado es un vino soñado para atravesar el paso del tiempo. Por eso, pensando en los coleccionistas y amantes de la guarda, a las 3.150 botellas de 750ml se le suman tan solo 500 botellas Magnum.

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