El vino diseñado por el enólogo Marcelo Onofri destacó en la prestigiosa cata a ciegas evaluada por hacedores de todo el país, ratificando la excelencia del terruño sanjuanino, la diversidad de sus valles y el potencial de sus ensambles de autor.
En el marco de la reciente edición de Enólogos Winemakers 2026, la vitivinicultura de San Juan volvió a ocupar un rol protagónico en el mapa vitivinícola nacional. Bodega Merced del Estero obtuvo un valioso reconocimiento gracias a su etiqueta Merced del Estero Gran Corte 2022, una creación conceptualizada por el enólogo Marcelo Onofri que sintetiza la riqueza aromática, cromática y de estructura que caracterizan a los principales oasis productivos de la provincia.

Para Onofri y el equipo de la bodega, ser distinguidos en un certamen de esta magnitud representa una satisfacción técnica y profesional de primer nivel. El concurso reúne a los principales enólogos de la Argentina para evaluar a ciegas muestras representativas de las regiones más emblemáticas del país. Tras degustar cuarenta y seis exponentes de altísima exigencia, constatar que la propuesta sanjuanina se posicionó en un estándar superior confirma la solidez del camino enológico emprendido y consolida el trabajo meticuloso que se ejecuta desde la gestión del viñedo hasta el fraccionamiento en bodega.

El vino galardonado
El vino galardonado es un ensamble biterroir concebido para que cada variedad aporte una dimensión sensorial precisa. La columna vertebral de la etiqueta está compuesta por un cincuenta por ciento de Malbec proveniente del Valle de Pedernal, cultivado entre los 1200 y 1400 msnm, responsable de aportar frescura, suavidad táctil y una expresiva matriz frutal. La combinación se complementa con un treinta por ciento de Cabernet Franc de la misma región de extrema altura, varietal que suma complejidad aromática, matices especiados, finas pirazinas y una estructura elegante. El corte se completa con un veinte por ciento de Tannat producido en el Valle de Tulum, a setecientos metros de altitud, el cual aporta acidez viva, volumen en boca y una intensa profundidad cromática.

El proceso de vinificación responde a los más altos estándares de la enología de precisión. Todo inicia con una rigurosa selección manual de racimos. Cada cepa atraviesa su fermentación alcohólica y maloláctica por separado en tanques de acero inoxidable de cinco mil litros. Finalizada esta etapa, el vino ingresa a una crianza en barricas de roble por un periodo de doce meses. Al término del añejamiento, Onofri realiza una cata de selección sobre las mejores barricas de la cosecha para definir el ensamble definitivo, el cual descansa un año adicional en estiba de botella para lograr la armonía e integración absoluta de todos sus componentes antes de su salida al mercado.

El logro que acompaña la transformación de San Juan
Este logro internacional y nacional de Merced del Estero acompaña la profunda transformación que atraviesa la vitivinicultura de San Juan, sustentada en la diferenciación geográfica de sus valles. Frente al histórico desempeño del Valle de Tulum, reconocido por su aptitud para blancos, rosados y tintos jóvenes de gran frescura y demanda comercial, se consolidan regiones de altura y clima extremo como el Valle de Pedernal, la Sierra de Zonda y la extensa franja de Indicaciones Geográficas que recorre el Valle de Calingasta desde Barreal hasta Villa Nueva, a las que se suman desarrollos emergentes de microvinificaciones en el Valle de Iglesia.
Esta riqueza geográfica le permite a la provincia dar respuesta a los desafíos climáticos y productivos actuales. Factores como la escasez hídrica, los golpes de calor y las heladas tardías han reducido los rendimientos históricos, mientras que el adelanto de la vendimia en más de un mes respecto a décadas anteriores obliga a reconfigurar la logística de cosecha y elaboración. Ante esta coyuntura, la enología sanjuanina apuesta a elaborar vinos más frescos, con menor graduación alcohólica y taninos sumamente pulidos, aprovechando ventajas comparativas únicas como más de trescientos días de sol al año y una sanidad ambiental idónea para la viticultura sustentable y orgánica.
La consolidación que debe construir la provincia
A pesar de consolidarse como la segunda provincia productora de vino en la Argentina por superficie cultivada y poseer un estándar cualitativo a la par de las regiones más prestigiosas del mundo, San Juan enfrenta aún el reto estratégico de incrementar la visibilidad de sus marcas y el reconocimiento de sus terruños. Encuentros técnicos de evaluación a ciegas como The Winemakers se convierten en plataformas fundamentales para proyectar la identidad de sus autores, difundir el origen de sus etiquetas y afianzar la reputación de la provincia como cuna de grandes vinos de la Argentina.




