San Juan vive una nueva celebración de su tradición vitivinícola con la 26ª edición del EVISAN, que este año tendrá como objetivo resaltar los vinos de valles mostrando su potencial en cada lugar donde se elabora en la provincia. En este marco, productores del Valle de Calingasta compartieron su mirada sobre el presente y futuro de una de las regiones más singulares de la vitivinicultura argentina.
Francisco “Pancho” Bugallo, enólogo y referente de la zona desde Bodega Cara Sur, destacó la emoción que genera elaborar vinos en un lugar donde la naturaleza y la comunidad se entrelazan:
“Lo más emocionante es ver cómo se está generando un contexto único: productores con sensibilidad, compromiso y un fuerte arraigo en el valle. El vino refleja esas miradas y esas vidas que transcurren entre montañas.”
Crecimiento sostenido
Hace apenas dos décadas, Calingasta contaba con muy pocas hectáreas de viñedos. Hoy la superficie supera las 350 hectáreas, y cada año nuevos proyectos se suman con plantaciones que consolidan la confianza en la calidad del terroir.
“Hoy seguimos creciendo porque los vinos del valle generan confianza y reconocimiento. Eso motiva a que se sumen nuevas inversiones”, señaló Bugallo.
Un ecosistema que trasciende el vino
El desarrollo no se limita a los viñedos. A la producción vitivinícola se suma una oferta gastronómica y agroalimentaria cada vez más diversa: quesos, fermentos artesanales y restaurantes locales fortalecen la propuesta turística.
“Un valle aislado como el nuestro necesita desarrollarse también como destino turístico. Hoy ya es posible venir a Barrial, recorrer bodegas, probar vinos, comer en los viñedos y descubrir otros productos locales. Cada vez hay más razones para quedarse varios días”, afirmó el enólogo.

Comunidad de productores
Uno de los rasgos distintivos de Calingasta es la cohesión entre bodegueros. La mayoría comenzó en la misma época, compartió experiencias y hoy mantienen un fuerte espíritu de colaboración.
“Somos amigos, degustamos juntos, viajamos y trabajamos en conjunto. Eso se refleja en los vinos: hay diversidad de estilos, pero un mismo foco en interpretar el lugar. Esa combinación es lo que fortalece al valle”, explicó Bugallo.
Uvas de alta valoración
La uva de Calingasta es altamente demandada por bodegas de Mendoza y de San Juan. Sus precios competitivos y calidad reconocida consolidan la reputación del valle como origen de excelencia.
El futuro
El desafío, según Bugallo, está en sumar turismo y hospitalidad a la propuesta vitivinícola:
“Tenemos los vinos y el lugar; ahora necesitamos más infraestructura turística para que la gente pueda vivir la experiencia completa. Esa es la gran oportunidad del valle.”
Con vinos que conquistan paladares y un ecosistema local en expansión, Calingasta se proyecta como un destino enológico y turístico clave de San Juan, donde la montaña, la comunidad y la pasión por el vino se unen en una misma identidad.